miércoles, 10 de agosto de 2011


Encargado de contar lo mas importante en la vida. Así sería, un rayo de luz si fuera de conocimiento publico. Leyenda de noticias, la enseñanza pura y placentera de un cuento condensando en el final. Filosofía natural y milenaria. El amor.

Rojo contra la envidia y rojo para la suerte a puertas cerradas. El sol encandila las lilas, y nos obliga a caminar de la mano repetidas veces hasta lograr imposible mirarlas una por una. Intermitentemente se abre el césped, al igual que mis ojos, embiste a la distancia un viento estático en la penumbra de lo extraño.

Invencibles elecciones dieron lugar y, dejaron pasar el tempestuoso temperamento bestial, creando de nosotros añicos, sinvergüenzas iluminados, agresivos inflamables; individuos paranormales silbando en los restos de la hoguera. Varios de ellos crecieron dentro de mí, desmitificaron la piel, y quien soy. Siendo galardonados de fieros sentimientos, raspando en los durmientes lo metálico de la sensación que vamos mutando la industria del amor.

La fama en forma de maremotos y manchas apresuradas sin criterio hizo que el frió enamorara al más suelto. La nieve íntima, sorprende al conocernos sin más que palabras. Ves la fauna jugando ante la delicia de apicultor. Leo mis palabras escritas en baba, coordinando la mirada al ras del suelo, descifro el sitio del limbo. Salto a enfrentar nuestros torsos de primera, ahogarnos en la oferta del perfume frutal, y la costumbre de yuxtaponernos medicados de sentimientos melodramáticos. Suena el gong al momento de la pelea. El tiempo hipnotizó al diablo, es el comienzo de la euforia. Decapitando el resultado, abre su pubis al sueño recurrente. Siete velas, hormigas en miel de abejas, para que reine la calma en el panal.