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jueves, 30 de septiembre de 2010

trocando buses


Olores, la importancia del olfato en una oración repetida.
Un par de veces, sin querer, huelo mi aliento; creo que por desagradable que se siente el echo de que se esnifen el perfume imitación a mi lado, como si fuera yo el culpable de tanta repulsión, a veces la casualidad no abre el paso.
El mundo, la ciencia, y vos. Simplezas tan vertiginosas me conmueven, como rutas que anduviste o que anduvimos, y saber de tu carácter hace que este bondi no se me pase. Se suelen escabullir, no abrir la puerta, o tardar. Y por moustrosos y torpes que parezcan, éste, no se me pasa.
Bardié el “cel” por una canción frutal, trozos de conversación y mas apatía. Estoy tan vinculado como enculado y me pregunto por la desventaja de que me enganches siempre luchando con un cigarrillo.
Comienza a sonar Chichi Peralta, estratégicamente cedo el asiento y me acomodo cerca del motor, viajar en el fondo con vos me es increíble y siento que ya me podría bajar, aunque esta puerta tendría que abrirse donde pueda leer tu mirada.

miércoles, 19 de mayo de 2010




Ayer hice cosas que nos hago todos los días.
Desde temprano instintivamente me uní con otros hombres, jugué un picadito, y a la tarde protesté contra la violencia burócrata-policial que reside en mi barrio.
Así, transcurrió el día, repentinamente, hasta que hable con vos.
Fue, cuando toditas mis mañas se sintieron a gusto para salir, cuando mi atención se focalizo en tu mirada, en tus manos, y en las cosas que me decías;
Como si estuvieras esperando algo, mis agotadas percepciones crecieron, se llenaron, y volvieron a menguar.
Las ideas me brotaron mezcladas y la hora que compartimos se pasó.
Hoy tengo: unas valiosísimas horas de sueño, tus labios imperativos en mi cabeza y una receta deliciosa esperándote.